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La Fiesta de la Pascua y los panes sin levadura

Instructivo para la celebración de la Pascua: martes 11 de abril del 2017 a la puesta de sol

La fiesta de la Pascua y los panes sin levadura, 2017

Juan19-19 opcion5

¿Quiere saber por qué los judíos intentaron cambiar el mensaje escrito sobre la cruz?

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La cebada está AVIV (Reporte 24 marzo 2017 http://bit.ly/2oGtzaO)

La luna renovada fue avistada el 29 de marzo del 2017 a las 19:04 (http://bit.ly/2op4GRx)

Fecha y hora de conmemoración de la Pascua (Pésaj):

Martes 11 de abril del 2017, a la puesta de sol.

Fecha de panes sin levadura:

Desde la puesta de sol del miércoles 12 de abril del 2017, hasta el miércoles 19 de abril del 2017 a la puesta de sol.

Los días jueves 13 y miércoles 19 de abril son días de reposo y se comienzan a la puesta de sol del día anterior.

 

פֶּ֥סַח: (Hebreo) Pésaj, Pasak, Pasac; significa “pasar por encima”, “pasar por alto”.

Πάσχα: Pasca; transcripción griega del término arameo para la Pascua.

Advertencia: Israel podía demorar cuarenta días en llegar a la tierra prometida pero, a causa del pecado, estuvo vagando cuarenta años por el desierto, y sólo entraron en el reposo los que aprendieron la lección. Las Fiestas Santas son una bendición para los de limpio corazón. Si usted no ha salido del pecado y su corazón está vagando en Egipto (pecado), no tiene sentido que guarde las Fiestas Santas.

Nota: En el presente estudio se utilizó el término “Yáhue” como equivalente a “Jehová”, cuyo significado es “El que es, el que era y el que será” (pudiendo ser traducido también como “El Eterno”); esto debido a que “Yáhue” sería la pronunciación más precisa del término “YHWH”, traducido al español como “Jehová”. De la misma manera, se utilizó el término “Yashúa” como equivalente a “Jesús”, ya que el significado del primero proviene del hebreo “YAH” -forma corta de Yáhue- y “shua” es la forma contraída de Yeshúa (salvación). “Yashúa” significa “Yáhue es nuestro Salvador”.

 

Prólogo

El Creador nos dejó un mensaje encriptado en Su Palabra en el libro del Génesis (cuyo nombre en hebreo significa “En el principio”).

Cada nombre en hebreo tiene un significado. El plan de Dios está magistralmente revelado en los nombres de las diez primeras generaciones desde Adán (que significa: hombre) hasta Noé (que significa: consuelo).

Estos son los nombres de las diez primeras generaciones, desde Adán hasta Noé, sin considerar a Caín ni a Abel.

Generación Nombre Hebreo Significado
Adán אדם Hombre
Set שת Designado, Establecer
Enós אנוש Incurable, Enfermedad
Cainán ק’נן Tristeza, Obtener
Mahalaleel מהללאל El Dios bendito, Adorar a Dios
Jared ירד Descenderá, Descender
Enoc חנוך Enseñar, Consagrar
Matusalén מתושלח Su muerte traerá, Morir y enviar
Lamec למך Desesperación, Herir
10° Noé נח Consuelo, Descanso

El mensaje que puede leerse en los nombres, cronológicamente, sin considerar ni a Caín ni a Abel, es este: “el hombre está designado en incurable tristeza, pero el Dios bendito descenderá para enseñar que Su muerte traerá a los desesperados consuelo.”

Estos son los nombres de las diez primeras generaciones, desde Adán hasta Noé, incluidos Caín y Abel.

Generación Nombre Hebreo Significado
Adán אדם Hombre
Caín קין Adquirir
Abel הבל Vanidad
Set שת Establecer
Enós אנוש Enfermedad
Cainán ק’נן Obtener
Mahalaleel מהללאל Adorar a Dios
Jared ירד Descender
Enoc חנוך Consagrar
Matusalén מתושלח Morir y enviar
Lamec למך Herir
10° Noé נח Descanso

El mensaje que puede leerse en los nombres, cronológicamente, incluyendo a Caín y a Abel, es este: “el hombre (Adán) ha obtenido insignificancia, adquirido vanidad, se ha dedicado al desecho (Caín y Abel) y ha sido establecido en enfermedad, en padecimiento señalado, atascado en la mortalidad (Set y Enós) pero para su alabanza, Dios (Mahalaleel) descenderá (Jared) para re-dedicar, para entrenar a los hombres y para enseñar (Enoc) que a través de su muerte, él enviará (Matusalén) a los golpeados y los heridos (Lamec) consuelo y descanso (Noé).”

La muerte del Mesías por la humanidad está anunciada desde el principio.

La fiesta de la Pascua, también llamada “Las primicias” o “Panes sin levadura”, es el ensayo más importante de todas las Fiestas Santas que debemos celebrar (1 Corintios 5.7-8). En el principio, el Eterno instituyó solamente la celebración del séptimo día o sábado (del hebreo Shabath: “reposar”, “cesar”), que fue santificado desde la creación, es decir, es un día apartado para el Eterno (Génesis 2.1-3) Más adelante fueron instituidas las otras fiestas santas del Eterno (Levítico 23)

Tenemos que considerar que los seres humanos fuimos creados a imagen de Dios: con razón y libre albedrío; somos por esto plenamente responsables de nuestros actos y de sus consecuencias.

Por la desobediencia de un hombre entró el pecado, con el pecado la muerte y la maldición del hombre y de la tierra. El hombre fue expulsado del Paraíso -que estaba ubicado en la zona de Mesopotamia- y empezó a multiplicarse, y junto con él la maldad, hasta que el Señor decidió terminar con el mal y con los desobedientes a través del diluvio universal, al cual sobrevivieron solamente ocho personas.

En la actualidad estamos, como humanidad, llegando a los niveles de maldad equivalentes a los de la generación del diluvio, pero esta vez el fin de la sociedad no será por agua, sino por fuego. Esto lo leemos en 2 Pedro 3.6-7: “por lo cual el mundo de entonces pereció anegado en agua; 7 pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos”.

La desobediencia de Adán puso en marcha el plan alternativo del Creador. En Génesis 3.15 leemos: “Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar (talón)”. Este plan queda magistralmente desvelado a través de las Fiestas Santas o Ensayos de Dios, siendo el principal ensayo la Pascua, que nos muestra claramente la justicia y la misericordia de nuestro Creador: justicia, porque la paga del pecado es muerte (Romanos 6.23), y misericordia, porque para poder cumplir con la ley de Dios el Creador mismo toma el lugar de nosotros, pecadores arrepentidos, y Él mismo muere y paga la deuda personal que teníamos, para que tengamos vida eterna y seamos santos y sin mancha delante de Él.

Historia de la Pascua

Es importante entender cómo y cuándo se instituyó esta fiesta en honor al Eterno.

La Biblia nos muestra que hace más de 3.500 años el pueblo de Israel se encontraba esclavizado y contaminado grandemente con el pecado de Egipto. Es importante precisar que “pecar” es, literalmente, ‘errar el blanco’ [hamartia ἁμαρτία] Pasemos al relato de esa primera Pascua en Éxodo 12.1 al 13.10: “Habló Jehová (Yáhue) a Moisés y a Aarón en la tierra de Egipto, diciendo: 2 Este mes os será principio de los meses; para vosotros será éste el primero en los meses del año. 3 Hablad a toda la congregación de Israel, diciendo: En el diez de este mes tómese cada uno un cordero según las familias de los padres, un cordero por familia […]5 El animal será sin defecto, macho de un año; lo tomaréis de las ovejas o de las cabras. 6 Y lo guardaréis hasta el día catorce de este mes, y lo inmolará toda la congregación del pueblo de Israel entre las dos tardes (entre la puesta de sol y la oscuridad). 7 Y tomarán de la sangre, y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas en que lo han de comer. 8 Y aquella noche comerán la carne asada al fuego, y panes sin levadura; con hierbas amargas lo comerán. 9 Ninguna cosa comeréis de él cruda, ni cocida en agua, sino asada al fuego; su cabeza con sus pies y sus entrañas. 10 Ninguna cosa dejaréis de él hasta la mañana; y lo que quedare hasta la mañana, lo quemaréis en el fuego […]13 Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto. (La sangre del cordero los libra de la paga del pecado) 14 Y este día os será en memoria, y lo celebraréis como fiesta solemne para Yáhue (Jehová) durante vuestras generaciones; por estatuto perpetuo lo celebraréis. 15 Siete días comeréis panes sin levadura; y así el primer día haréis que no haya levadura en vuestras casas; porque cualquiera que comiere leudado desde el primer día hasta el séptimo, será cortado de Israel. 16 El primer día habrá santa convocación (este es el día de reposo que correspondió al jueves 15 de Aviv el año en que el Señor fue crucificado), y asimismo en el séptimo día tendréis una santa convocación (fue el miércoles 21 de Aviv el año en que Yashúa fue crucificado); ninguna obra se hará en ellos, excepto solamente que preparéis lo que cada cual haya de comer. 17 Y guardaréis la fiesta de los panes sin levadura […]; por tanto, guardaréis este mandamiento en vuestras generaciones por costumbre perpetua. 18 En el mes primero comeréis los panes sin levadura, desde el día catorce del mes por la tarde hasta el veintiuno del mes por la tarde 19 Por siete días no se hallará levadura en vuestras casas; porque cualquiera que comiere leudado, así extranjero como natural del país, será cortado de la congregación de Israel. 20 Ninguna cosa leudada comeréis; en todas vuestras habitaciones comeréis panes sin levadura […] 22 Y tomad un manojo de hisopo, y mojadlo en la sangre que estará en un lebrillo, y untad el dintel y los dos postes con la sangre que estará en el lebrillo; y ninguno de vosotros salga de las puertas de su casa hasta la mañana. 23 Porque Yáhue pasará hiriendo a los egipcios; y cuando vea la sangre en el dintel y en los dos postes, pasará Yáhue aquella puerta, y no dejará entrar al heridor en vuestras casas para herir. 24 Guardaréis esto por estatuto para vosotros y para vuestros hijos para siempre […] 26 Y cuando os dijeren vuestros hijos: ¿Qué es este rito vuestro?, 27 vosotros responderéis: Es la víctima de la pascua de Yáhue, el cual pasó por encima de las casas de los hijos de Israel en Egipto, cuando hirió a los egipcios, y libró nuestras casas. Entonces el pueblo se inclinó y adoró. 28 Y los hijos de Israel fueron e hicieron puntualmente así, como Yáhue había mandado a Moisés y a Aarón […] 34 Y llevó el pueblo su masa antes que se leudase, sus masas envueltas en sus sábanas sobre sus hombros […] 39 Y cocieron tortas sin levadura de la masa que habían sacado de Egipto, pues no había leudado, porque al echarlos fuera los egipcios, no habían tenido tiempo ni para prepararse comida […]41 Y pasados los cuatrocientos treinta años, en el mismo día todas las huestes de Yáhue  salieron de la tierra de Egipto. 42 Es noche de guardar para Yáhue, por haberlos sacado en ella de la tierra de Egipto. Esta noche deben guardarla para Yáhue todos los hijos de Israel en sus generaciones. (Destacar aquí que el Eterno saca a Israel el 14 de Aviv, pero el pueblo sale físicamente al comienzo del día siguiente es decir el 15 de Aviv. Números 33.3: “De Ramesés salieron en el mes primero, a los quince días del mes primero; el segundo día de la pascua salieron los hijos de Israel con mano poderosa, a vista de todos los egipcios,”) […] 46 Se comerá en una casa, y no llevarás de aquella carne fuera de ella, ni quebraréis hueso suyo […] 48 Mas si algún extranjero morare contigo, y quisiere celebrar la pascua para Yáhue, séale circuncidado todo varón, y entonces la celebrará, y será como uno de vuestra nación; pero ningún incircunciso comerá de ella […] 51 Y en aquel mismo día sacó Yáhue a los hijos de Israel de la tierra de Egipto por sus ejércitos.” Éxodo 13.3 “Y Moisés dijo al pueblo: Tened memoria de este día, en el cual habéis salido de Egipto, de la casa de servidumbre, pues Yáhue os ha sacado de aquí con mano fuerte; por tanto, no comeréis leudado […] 9 Y te será como una señal sobre tu mano, y como un memorial delante de tus ojos, para que la ley de Yáhue esté en tu boca; por cuanto con mano fuerte te sacó Yáhue de Egipto. 10 Por tanto, tú guardarás este rito en su tiempo de año en año.” El día 1 Aviv es el primer día del año (corresponde a marzo – abril; primavera en Palestina)

Cronología de la Pascua

1º)       9 de Aviv: se escoge el cordero sin mancha o cordero pascual.

2º)       10 de Aviv: se aparta el cordero (al comienzo del día 10, es decir, a la puesta de sol del día 9)

3º)       14 de Aviv: sacrifico del cordero (al comienzo del día 14, es decir, a la puesta de sol del día 13)

4º)       15 de Aviv: salida de Egipto (comienzo del día 15, es decir, a la puesta de sol del día 14) (es Shabath)

5º)       18 de Aviv: las primicias de la siega, gavilla mecida. (Levítico  23.9-14)

6º)       21 de Aviv: último día de Panes sin Levadura. Es Shabath, sábado o día de reposo.

Yashúa (Jesús) guardaba las Fiestas Santas

La última Pascua guardada por el Señor Yashúa (Jesús) de Nazaret fue la acontecida antes de ser ejecutado. Su muerte fue profetizada con mucha anticipación en varios pasajes bíblicos, como Salmos 22.14, Salmos 22.16-18, Isaías 52, Isaías 53 y Daniel 9.26. Esa última Pascua se celebró cuando empezó el miércoles 14 de Aviv (hebreo: espigas maduras), es decir, a la puesta de sol del 13 de Aviv, al atardecer. El Señor conmemoró la salida de los israelitas de Egipto (la Pascua), pero en esta oportunidad reveló la dimensión espiritual de la ceremonia y estableció el Nuevo Pacto, tal como fue profetizado con alrededor de 600 años de anticipación en Jeremías 31.31-34 “He aquí que vienen días, dice Yáhue, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. 32 No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice Yáhue. 33 Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Yáhue: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. 34 Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Yáhue; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Yáhue; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado.”

Podemos leer el cumplimiento de esta profecía en Marcos 14.22-26: “Y mientras comían, Yashúa (Jesús) tomó pan y bendijo, y lo partió y les dio, diciendo: Tomad, esto es mi cuerpo. 23 Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio; y bebieron de ella todos.24 Y les dijo: Esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada. 25 De cierto os digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo en el reino de Dios. 26 Cuando hubieron cantado el himno, salieron al monte de los Olivos.”

En Juan 1.29 vemos cómo se revela que Yashúa (Jesús) es el Cordero enviado por Dios para ser sacrificado por nosotros: […] He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.”

Cronología de la última  Pascua celebrada por el Señor:

Recordemos:

1º)   Viernes 9 de Aviv: se escoge el cordero sin mancha o cordero pascual.

2º)   Sábado 10 de Aviv: se aparta el cordero (al comienzo del día 10, puesta de sol día 9).

3º)   Miércoles 14 de Aviv: sacrifico del cordero (al comienzo del día 14, puesta de sol día 13).

4º)   Jueves 15 de Aviv: Salida de Egipto (comienzo del día 15, puesta de sol día 14) (Shabath)

5º)   Domingo 18 de Aviv: Las primicias de la siega, gavilla mecida.

6º)   Miércoles 21 de Aviv: Último día de Panes sin Levadura. Es Shabath, sábado o día de reposo.

Yashúa (Jesús) es escogido como el cordero sin mancha el día 9 Aviv: pasemos a Juan 12.1: “Seis días antes de la pascua (8 de Aviv), vino Yashúa (Jesús) a Betania donde estaba Lázaro, el que había estado muerto, y a quien había resucitado de los muertos. 2 Y le hicieron allí una cena […] 12 El siguiente día (9 de Aviv), grandes multitudes que habían venido a la fiesta, al oír que Yashúa (Jesús) venía a Jerusalén,13 tomaron ramas de palmera y salieron a recibirle, y clamaban: ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel! 14 Y halló Yashúa (Jesús) un asnillo, y montó sobre él, como está escrito: 15 No temas, hija de Sion; He aquí tu Rey viene, Montado sobre un pollino de asna.” (Zacarías 9.9)

Paralelamente, ese mismo día 9 de Aviv, el Sumo Sacerdote concurría a los establos de Belén para seleccionar el cordero sin mancha para el sacrificio pascual, pues sabían que en Belén nacería el Mesías (Miqueas 5.2) Recuerde que el Señor nació en los establos (fatne φάτνη) de Belén, tal como lo relata Lucas 2.11-12 “que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor. 12 Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre.” Una vez escogido el cordero, el Sumo Sacerdote se dirigía hacia Jerusalén para que a la puesta de sol -al comienzo del día 10 de Aviv- quedara apartado el cordero para su sacrificio el 14 de ese mismo mes. Durante el trayecto de regreso con el cordero, se apostaban a los lados del camino los sacerdotes y la gente que había concurrido a celebrar la fiesta; tomaban ramas de palmera y clamaban: “¡Hosanna!, ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel!”. De esta manera habían estado realizando por años, al celebrar cada Pascua, el ensayo de la entrada del Mesías a Jerusalén, que esperaban ocurriera en ese tiempo, como estaba profetizado (Daniel 9.24-26)

El año en que Yashúa (Jesús) fue crucificado ocurrió algo inesperado: el Señor se anticipó al Sumo Sacerdote y entró por el camino a Jerusalén. El relato lo encontramos en Lucas 19.35-40 “Y lo trajeron a Yashúa (Jesús); y habiendo echado sus mantos sobre el pollino, subieron a Yashúa (Jesús) encima. 36 Y a su paso tendían sus mantos por el camino. 37 Cuando llegaban ya cerca de la bajada del monte de los Olivos, toda la multitud de los discípulos, gozándose, comenzó a alabar a Dios a grandes voces por todas las maravillas que habían visto, 38 diciendo: ¡Bendito el rey que viene en el nombre del Señor; paz en el cielo, y gloria en las alturas! 39 Entonces algunos de los fariseos de entre la multitud le dijeron: Maestro, reprende a tus discípulos. 40 Él, respondiendo, les dijo: Os digo que si éstos callaran, las piedras clamarían.” Ciertamente los fariseos estaban cumpliendo su propia profecía: ellos trataban de acallar lo que no podían comprender, ¿y qué era lo que no podían comprender? ¡Que ellos mismos ejecutarían al Ungido, al Mesías, unos pocos días más tarde!, tal como estaba profetizado (Salmos 22.14; Salmos 22.16-18; Isaías 52 y 53; Daniel 9.26)

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Después de celebrar la Pascua, el Señor fue tomado prisionero y examinado con preguntas, pero no encontraron en él defecto. Presentaron testigos falsos, cuyos testimonios se desmoronaron por las contradicciones. Finalmente, Caifás preguntó algo que sospechaba, pero que no quería ni podía reconocer: […] Entonces el Sumo Sacerdote le dijo: Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas si eres tú el Cristo, el Hijo de Dios. 64 Yashúa (Jesús) le dijo: Tú lo has dicho; y además os digo, que desde ahora veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo” (Mateo 26.63-64) Escuchar la verdad fue lo que no pudieron aceptar: era tan evidente la motivación que guiaba a estos hipócritas, que el mismo gobernador romano Poncio Pilato se dio cuenta de que a Yashúa (Jesús) lo entregaban por envidia (Mateo 27.17-18). Producto de estas intrigas, el Señor fue torturado: molido hasta perder toda apariencia humana. Este horroroso momento fue profetizado con alrededor de setecientos años de anticipación en el libro de Isaías. El versículo 52.14 dice: “Así como muchos se asombraron de él, al ver su semblante, tan desfigurado que había perdido toda apariencia humana” (v. Dios habla hoy 1966)

Mientras, en el templo, el Sumo Sacerdote cumplía con el ritual de la Pascua. Una vez revisado minuciosamente el cordero sin mancha traído de los establos de Belén, el Sumo Sacerdote decía a viva voz “aceptado es”, y procedía a su ejecución a la hora novena, misma hora a la que en el Gólgota moría el Señor.

En Éxodo 12.6 dice: “Y lo guardaréis hasta el día catorce de este mes, y lo inmolará toda la congregación del pueblo de Israel entre las dos tardes.” En este punto podemos destacar que el cordero se aparta al comienzo del día diez, y se sacrifica el cordero sin mancha cuatro días después, al comienzo del día catorce entre las dos tardes (entre la puesta de sol y la oscuridad). Esto significa que desde el momento en que es apartado el cordero hasta su ejecución pasan cuatro días completos (los días 10, 11, 12 y 13). Este tiempo representa el periodo entre el momento en que es apartado el Cordero en Génesis 3.15 hasta el momento de su ejecución en Mateo 27.50. La equivalencia profética la encontramos en 2 Pedro 3.8: “Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día.” También esta equivalencia la encontramos en Salmo 90.4. Tal como el cordero se ejecuta al cuarto día, el Mesías fue sacrificado al cuarto día profético: su muerte ocurrió 4.000 años después de ser apartado (Génesis 3.15 / Daniel 9.26)

Otros cumplimientos proféticos hechos por Yashúa (Jesús):

En Éxodo 12.10 “Ninguna cosa dejaréis de él hasta la mañana; y lo que quedare hasta la mañana, lo quemaréis en el fuego.” Implica que no queda cadáver, como tampoco queda cadáver del Señor, pues resucitó (Lucas 24.6).

En Éxodo 12.13 “Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto.” Esto es un símbolo de la sangre del Cordero (Cristo) que nos libra de la muerte eterna (Mateo 26.28).

Éxodo 12.46 (la Pascua) Se comerá en una casa […]Se cumplió en Mateo 26.17-20: “El primer día de la fiesta de los panes sin levadura, vinieron los discípulos a Yashúa (Jesús), diciéndole: ¿Dónde quieres que preparemos para que comas la pascua? […] El Maestro dice: Mi tiempo está cerca; en tu casa celebraré la pascua con mis discípulos […] 19 Y los discípulos […] prepararon la pascua.” 20 “Y llegando el atardecer, estaba reclinado a la mesa con los doce.” (Atardecer: comienzo del 14 de Aviv, entre la puesta de sol y la oscuridad) (Versículo 20 tomado del Interlineal Griego Español, de Francisco Lacueva).

Éxodo 12.46 […] ni quebraréis hueso suyo” (Éxodo 12.46). Se cumplió como leemos en Juan 19.33-37: […] como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas.”

Levítico 23.9-14 “Y habló Yáhue  a Moisés, diciendo: […] Cuando hayáis entrado en la tierra que yo os doy, y seguéis su mies, traeréis al sacerdote una gavilla por primicia de los primeros frutos de vuestra siega. 11 Y el sacerdote mecerá la gavilla delante de Yáhue, para que seáis aceptos; el día siguiente del día de reposo la mecerá […] estatuto perpetuo es por vuestras edades en dondequiera que habitéis.” Leamos Hebreos 9.24: “Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios.” El domingo 18 de Aviv, en medio de la última Fiesta de los Panes sin Levadura que celebró el Señor aquí en la Tierra, nuestro Sumo Sacerdote se presentó como la primicia, como gavilla mecida y como cordero sin mancha ante el Padre en el Santuario Celestial. Ese domingo 18 de Aviv fue glorificado nuestro Señor Yashúa (Jesús) de Nazaret (Juan 20.17 / Lucas 24.13-43).

No desprecie el sacrificio del Señor Yashúa (Jesús)

 

Es posible que nosotros, los seres humanos, no nos demos cuenta del daño que puede provocar el pecado (infracción de la ley [1 Juan 3.4]) El Señor nos entregó su ley para protegernos, para beneficio de toda la humanidad ¡Jamás acepte insinuación alguna de que Dios tiene un despropósito con nosotros! ¡No siga el ejemplo de Eva! ¿Ha notado que cuando se comete un pecado siempre existe un inocente que paga las consecuencias? Los pecados de toda la humanidad tuvieron que ser pagados por el más puro e inocente de todos los seres humanos que han habitado esta Tierra. En esa Pascua, el Señor, consciente del terrible momento que se aproximaba, en su angustia clamó al Padre para que lo librara de ese trago amargo; suplicó al único que lo podía librar de esa hora, pero lamentablemente Adán, Eva y el resto de la humanidad, sellamos la suerte del Señor y no existiendo alternativa, Yashúa (Jesús) se sometió mansamente, como un cordero, a la voluntad del Padre.

El momento que tuvo que pasar el Señor para perdonar nuestras transgresiones es difícil de imaginar. Mateo lo describe así: “Y tomando a Pedro, y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse en gran manera. 38 Entonces Yashúa (Jesús) les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo. 39 Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú. 40 Vino luego a sus discípulos, y los halló durmiendo, y dijo a Pedro: ¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora? 41 Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil. 42 Otra vez fue, y oró por segunda vez, diciendo: Padre mío, si no puede pasar de mí esta copa sin que yo la beba, hágase tu voluntad. 43 Vino otra vez y los halló durmiendo, porque los ojos de ellos estaban cargados de sueño. 44 Y dejándolos, se fue de nuevo, y oró por tercera vez, diciendo las mismas palabras.” (Mateo 26.37-44)

El relato de Lucas nos describe la angustia que debió soportar por nuestras culpas el Señor. Leamos  Lucas 22.44 “Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra”. Considere que Yashúa (Jesús) sabía exactamente lo que le esperaba; pasemos a  Salmos 22.14 y 22.16-18 14 He sido derramado como aguas, Y todos mis huesos se descoyuntaron; Mi corazón fue como cera, Derritiéndose en medio de mis entrañas”, 16 Porque perros me han rodeado; Me ha cercado cuadrilla de malignos; Horadaron mis manos y mis pies. 17 Contar puedo todos mis huesos; Entre tanto, ellos me miran y me observan. 18 Repartieron entre sí mis vestidos, Y sobre mi ropa echaron suertes”. El propio Señor, aproximadamente setecientos años antes, lo había confirmado por medio del profeta Isaías: 1 ¿Quién ha creído a nuestro anuncio? ¿Y sobre quién se ha manifestado el brazo de Yáhue? 2 Subirá cual renuevo delante de Él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en Él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos. 3 Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de Él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. 4 Ciertamente llevó Él nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. 5 Mas Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por su llaga fuimos nosotros curados. 6 Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Yáhue cargó en Él el pecado de todos nosotros. 7 Angustiado Él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca. 8 Por cárcel y por juicio fue quitado; Y su generación, ¿quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido. 9 Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca. 10 Con todo eso, Yáhue quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Yáhue será en su mano prosperada. 11 Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos. 12 Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los pecadores, habiendo Él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores.” (Isaías 53)

Este impresionante relato de Isaías, que encontramos en los capítulos 52 y 53, se materializó hace dos mil años aproximadamente, tal como lo leemos en Mateo 27.27-29“Entonces los soldados del gobernador llevaron a Yashúa (Jesús) al pretorio, y reunieron alrededor de Él a toda la compañía; 28 y desnudándole, le echaron encima un manto de escarlata, 29 y pusieron sobre su cabeza una corona tejida de espinas, y una caña en su mano derecha; e hincando la rodilla delante de Él, le escarnecían, diciendo: ¡Salve, Rey de los judíos!”

Recordemos que, en el Paraíso, el Eterno dijo al hombre […] Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida.18 Espinos y cardos te producirá […] (Génesis 3.17-18) El sacrificio del Señor no sólo paga nuestros pecados, sino que también quitará las maldiciones de la tierra. Esa corona de espinas es otro símbolo del cumplimiento del plan de salvación de Dios.

Continuemos en Mateo 27.30: “Y escupiéndole, tomaban la caña y le golpeaban en la cabeza. 31 Después de haberle escarnecido, le quitaron el manto, le pusieron sus vestidos, y le llevaron para crucificarle.” Mateo 27.37-51: “Y pusieron sobre su cabeza su causa escrita: ESTE ES YASHÚA (JESÚS), EL REY DE LOS JUDÍOS. 38 Entonces crucificaron con Él a dos ladrones, uno a la derecha, y otro a la izquierda. 39 Y los que pasaban le injuriaban, meneando la cabeza, 40 y diciendo: Tú que derribas el templo, y en tres días lo reedificas, sálvate a ti mismo; Si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz. 41 De esta manera también los principales sacerdotes, escarneciéndole con los escribas y los fariseos y los ancianos, decían: 42 A otros salvó, a sí mismo no se puede salvar; si es el Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, y creeremos en Él. 43 Confió en Dios; líbrele ahora si le quiere; porque ha dicho: Soy Hijo de Dios. 44 Lo mismo le injuriaban también los ladrones que estaban crucificados con Él 45 Y desde la hora sexta (12 horas) hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena (15 horas) 46 Cerca de la hora novena, Yashúa (Jesús) clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? 47 Algunos de los que estaban allí decían, al oírlo: A Elías llama éste. 48 Y al instante, corriendo uno de ellos, tomó una esponja, y la empapó de vinagre, y poniéndola en una caña, le dio a beber. 49 Pero los otros decían: Deja, veamos si viene Elías a librarle. 50 Mas Yashúa (Jesús), habiendo otra vez clamado a gran voz, entregó el espíritu. 51 Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron”.

El Señor falleció el mismo miércoles 14 a la hora novena (15 horas), antes de que comenzara el día de reposo (jueves 15) correspondiente al primer día de panes sin levadura, descrito por el apóstol Juan como un día de gran solemnidad (Juan 19.31)

Como el día jueves 15 era un día de reposo (Shabath) las mujeres vieron el sepulcro y cómo fue puesto allí su cuerpo antes de la puesta de sol, pero no pudieron comprar especias aromáticas para ungir el cuerpo, y descansaron el día de reposo (jueves 15) conforme al mandamiento (Lucas 23.54-56)

Pasado el día de reposo (es decir, el viernes 16), María Magdalena, María la madre de Jacobo, y Salomé, compraron especias aromáticas para ir a ungirle. Este vienes 16 pertenece a la semana de panes sin levadura pero no es un día de reposo, por eso las mujeres pudieron comprar y luego preparar los elementos para la unción. Al ponerse el sol ese viernes 16, comenzó el sábado 17, por lo que no pudieron ungir el cuerpo del Señor ese sábado (este es el 7º día, el reposo semanal para el pueblo de Dios) y muy de mañana, el primer día de la semana (domingo 18), fueron al sepulcro, ya salido el sol (Marcos 16.1-3), pero el Señor ya había resucitado el sábado 17, posiblemente poco después de la hora novena (15 horas), para así cumplir con la señal de Jonás, “así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches” (Mateo 12.40) Contemos: de la hora novena del miércoles 14 a la hora novena del jueves 15, una noche y un día; de la hora novena del jueves 15 hasta la hora novena del viernes 16, dos noches y dos días; de la hora novena del viernes 16 a la hora novena del sábado 17, tres noches y tres días.

¡El Señor fue molido por nuestros pecados!, ¡este es el precio pagado por nuestras rebeliones! Por eso, antes de pecar, ¡recuerde que siempre algún inocente es dañado por nuestras transgresiones!

Abraham y el ensayo de la Pascua

Otro ensayo de la Pascua lo encontramos en Génesis 22.1-14 “Aconteció después de estas cosas, que probó Dios a Abraham, y le dijo: Abraham. Y él respondió: Heme aquí. 2 Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré.” Considere  que en Moriah se encuentra el Gólgota, lugar donde fue crucificado el Señor. Moriah en hebreo המוֹרִיָּ Môriyyâh, significa: “Yáhue ve [lo ha hecho ver; provee]”

(Diccionario  Enciclopédico de Biblia y Teología Biblia.Work  http://www.biblia.work/diccionarios/moriah/)

 

Continuemos en el versículo 3: “Y Abraham se levantó muy de mañana, y enalbardó su asno, y tomó consigo dos siervos suyos, y a Isaac su hijo; y cortó leña para el holocausto, y se levantó, y fue al lugar que Dios le dijo. 4 Al tercer día alzó Abraham sus ojos, y vio el lugar de lejos […] 6 Y tomó Abraham la leña del holocausto, y la puso sobre Isaac su hijo, y él tomó en su mano el fuego y el cuchillo; y fueron ambos juntos.” (Isaac recorre este camino cargando los maderos; el mismo camino que recorren el Señor con su madero. Juan 19.16-17)9 Y cuando llegaron al lugar que Dios le había dicho, edificó allí Abraham un altar, y compuso la leña, y ató a Isaac su hijo, y lo puso en el altar sobre la leña. 10 Y extendió Abraham su mano y tomó el cuchillo para degollar a su hijo. 11 Entonces el ángel de Yáhue le dio voces desde el cielo, y dijo: Abraham, Abraham. Y él respondió: Heme aquí. 12 Y dijo: No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; porque ya conozco que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste tu hijo, tu único.” Es importante destacar aquí no sólo la obediencia de Abraham para sacrificar a su único hijo, sino también la obediencia de Isaac, quien se deja atar. A él Dios llama “muchacho” por ser soltero. Si calculamos según los tiempos que nos indican las escrituras, Isaac tenía cerca de 30 años de edad, y no era un niño como en la versión cinematográfica [Génesis 15 al 25] 13 Entonces alzó Abraham sus ojos y miró, y he aquí a sus espaldas un carnero trabado en un zarzal por sus cuernos;” (coronado de espinas) “y fue Abraham y tomó el carnero, y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo. 14 Y llamó Abraham el nombre de aquel lugar, YHWH Yiré (Yáhue proveerá). Por tanto se dice hoy: En el monte de Yáhue será provisto.El nombre puesto por Abraham es un anuncio profético del lugar donde Yáhue proveerá el sacrificio sustitutivo del Mesías por nuestros pecados. Yehová Yiré (heb. יֵרָאֶֽה יְהוָ֖ה significa Yáhue proveerá).

El lugar del único hijo de Abraham es tomado por un inocente carnero como sustituto. El carnero es figura de Cristo y se encuentra coronado de espinas: igual que el Señor (Juan 19.2)

Tenga presente que Adán, al ignorar las ordenes de Yáhue Dios por escuchar la voz de su mujer, condena a muerte a toda la humanidad y por esta desobediencia de un hombre se introduce el pecado en el mundo, que se transmite por medio del varón y no por la mujer: la mujer porta el pecado original, pero no lo transmite. No debemos olvidar que el hombre es la cabeza del matrimonio, y es él quien en definitiva responde ante Dios. Tal como lo explica el Apóstol Pablo en la epístola a los romanos: “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.”

El Salvador nació de una mujer y su progenitor no es un ser humano, pues María queda embarazada por el Espíritu Santo. Por esta razón, Yashúa (Jesús) de Nazaret es el único ser humano libre del pecado original, el Cordero sin mancha, a diferencia del resto de la humanidad que nace cargando el pecado original, incluyendo a María, la madre de Yashúa (Jesús).

Vea: La sangre de Yáshua en el arca del pacto

El Señor sería herido en el talón (a esto equivale la muerte del Señor) pero Yashúa (Jesús) aplastó en la cabeza a la serpiente con su resurrección (Génesis 3.1-24) (Isaías 7.14-16) (Lucas 1.26-38)

El Señor es nuestro Creador. Leamos Juan 1.1-3: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. 2 Este era en el principio con Dios. 3 Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.”

¿Se ha preguntado por qué el Padre acepta el sacrificio del Señor?

Ocuparemos una analogía para entender por qué Dios acepta el sacrificio del Señor Yashúa (Jesús) de Nazaret: suponga que usted es un gran artista y hace una obra maestra de gran valor… ¿Qué tiene más valor, usted o su obra? ¡Evidentemente el autor es mucho más valioso! Ciertamente usted como creador podría mejorar la obra realizada o hacer una nueva. Si entiende y está de acuerdo con esta lógica, entonces usted podrá comprender por qué “¡No hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos!” (Hechos 4.12)

¡La vida de nuestro Creador, vale más que toda Su creación!

El apóstol Pablo comparte esta enseñanza: “Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Yashúa (Jesús), la noche que fue entregado, tomó pan; 24 y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí. 25 Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí. 26 Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga. 27 De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor. 28 Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa. 29 Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí. 30 Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen. 31 Si, pues, nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados; 32 mas siendo juzgados, somos castigados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo.” (1 Corintios 11.23-32)

El apóstol Pablo nos llama a celebrar la fiesta de la Pascua, pero con el verdadero sentido de estas solemnidades: apartarse del pecado y vivir en santidad; “Limpiaos, pues, de la vieja levadura (del pecado), para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros. Así que celebremos la fiesta, no con la vieja levadura, ni con la levadura de malicia y de maldad, sino con panes sin levadura, de sinceridad y de verdad.” (1 Corintios 5.7-8)

Como cristianos debemos recurrir solamente a la Biblia -la palabra profética más segura (2 Pedro 1.19)- para no caer en confusiones que nos puedan poner en contra de Dios. No es correcto dejarse influenciar por ideas o interpretaciones de grupos que apartan de la verdad el oído. Decimos esto porque desde el principio hasta hoy se ha desafiado constantemente al Eterno. Podemos ver un ejemplo de esto en Jeremías 7.11-19 “¿Es cueva de ladrones delante de vuestros ojos esta casa sobre la cual es invocado mi nombre? He aquí que también yo lo veo, dice Yáhue […] 18 Los hijos recogen la leña, los padres encienden el fuego, y las mujeres amasan la masa, para hacer tortas a la reina del cielo y para hacer ofrendas a dioses ajenos, para provocarme a ira. 19 ¿Me provocarán ellos a ira? dice Yáhue. ¿No obran más bien ellos mismos su propia confusión?”

Seiscientos años más tarde encontramos otro ejemplo de ello: “Y cuando llegó (el Señor) cerca de la ciudad, al verla, lloró sobre ella, 42 diciendo: ¡Oh, si también tú conocieses, a lo menos en este tu día, lo que es para tu paz! Mas ahora está encubierto de tus ojos. 43 Porque vendrán días sobre ti, cuando tus enemigos te rodearán con vallado, y te sitiarán, y por todas partes te estrecharán, 44 y te derribarán a tierra, y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, por cuanto no conociste el tiempo de tu visitación. 45 Y entrando en el templo, comenzó a echar fuera a todos los que vendían y compraban en él, 46 diciéndoles: Escrito está: Mi casa es casa de oración; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones. 47 Y enseñaba cada día en el templo; pero los principales sacerdotes, los escribas y los principales del pueblo procuraban matarle.” (Lucas 19.41-47)

Resulta difícil entender por qué los judíos mataron al Mesías. Un análisis simple arroja como resultado que, por una parte, tuvieron un mal corazón que no les permitió reconocer el tiempo de la visitación del Señor, y por otra, el que estuviese profetizado con siglos de anticipación (Isaías 7.14/ 52.13 – 53.12/ Salmos 22.14 / 16-18/ Isaías 9.6) Estos dos hechos nos dan una luz para poder entender con mayor certeza tan contradictoria situación: que los mismos que esperaban con ansias la aparición del Cristo (el Ungido) para honrarlo, terminaran asesinándolo.

Nosotros no hemos encontrado ningún cambio en la Biblia respecto de la ordenanza de la celebración de la Pascua, pero aparentemente los judíos hicieron un pequeño cambio en ésta, poniendo el centro de la celebración de este ensayo (fiesta) varias horas después de lo ordenado por El Eterno, aunque dentro del mismo día 14 de Aviv. Aparentemente ellos no encontraron importante esta variación, posiblemente porque les permitía hacer muy buenos negocios (Juan 2.13-16). Pasemos a Juan 11.55-80 “Y estaba cerca la pascua (de los judíos); y muchos subieron […] a Jerusalén antes de la pascua, para purificarse.”

Lo que realmente impresiona es que el propio Caifás, Sumo Sacerdote de aquel año, profetizó sin entender que la muerte de Yashúa también era el cumplimiento de la Pascua. Leamos Juan 11.50 “ni pensáis que nos conviene que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la nación perezca.”

El cumplimiento de la Pascua vino a ser la salvación a los gentiles (Romanos 11.11) El menosprecio de los principales judíos al sacrificio del Señor le da la oportunidad de salvación a toda la humanidad (incluyendo a todo Israel si acepta el sacrificio de Cristo). Recordemos la promesa hecha por El Eterno a Abraham en Génesis 22.15-18 “En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz.”

Debemos orar constantemente por la paz en Jerusalén y por todo Israel. Los cristianos no podemos ser soberbios como lo fueron ellos. Si nosotros, que fuimos cortados del que por naturaleza es olivo silvestre, y contra naturaleza fuimos injertados en el buen olivo, tenemos salvación, ¿cuánto más ellos, que son las ramas naturales, serán injertados en su propio olivo? No podemos ser arrogantes: Israel ha sido endurecido en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles y luego todo Israel será salvo (Romanos 11.24-26)

Debemos seguir la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. 18 Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; 19 que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. 20 Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios. 21 Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.” (2 Corintios 5.17-21) (Hebreos 12.14)

Se acerca la segunda venida del Señor

 

Estamos a punto de reanudar la última semana profética (últimos siete años antes del regreso del Señor), que empezó el 1 de Aviv el año en que fue ejecutado, por lo que es imperativo tomar en serio la palabra de Dios y salir de Egipto.

Pasemos a Hebreos 3.7-19 “Por lo cual, como dice el Espíritu Santo: Si oyereis hoy su voz, 8 No endurezcáis vuestros corazones, Como en la provocación, en el día de la tentación en el desierto, 9 Donde me tentaron vuestros padres; me probaron, Y vieron mis obras cuarenta años. 10 A causa de lo cual me disgusté contra esa generación, Y dije: Siempre andan vagando en su corazón, Y no han conocido mis caminos. 11 Por tanto, juré en mi ira: No entrarán en mi reposo. 12 Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo; 13 antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado. 14 Porque somos hechos participantes de Cristo, con tal que retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio, 15 entre tanto que se dice: Si oyereis hoy su voz, No endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación. 16 ¿Quiénes fueron los que, habiendo oído, le provocaron? ¿No fueron todos los que salieron de Egipto por mano de Moisés? 17 ¿Y con quiénes estuvo él disgustado cuarenta años? ¿No fue con los que pecaron, cuyos cuerpos cayeron en el desierto? 18 ¿Y a quiénes juró que no entrarían en su reposo, sino a aquellos que desobedecieron? 19 Y vemos que no pudieron entrar a causa de incredulidad.”

Una vez que Dios saca a Israel de Egipto, lo bautiza. Leamos 1 Corintios 10.1-2 “Porque no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron el mar; 2 y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar.” El bautismo representa nuestra renuncia al pecado, nuestra muerte, para que podamos decir como Pablo “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí […] (Gálatas 2.20)

No se engañe. Recuerde que el Señor dice: […] Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame […] 26 Si alguno viene a mí, y no aborrece (ama menos) a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo.” (Lucas 9.23-26)

Las Fiestas Santas (incluido el sábado, que conmemora la creación), fueron establecidas como una señal por el Creador entre él y su pueblo para que le conozcan (Éxodo 13.9), pasemos a Éxodo 31.12-17 “Habló además Jehová a Moisés, diciendo:13 Tú hablarás a los hijos de Israel, diciendo: En verdad vosotros guardaréis mis días de reposo; porque es señal entre mí y vosotros por vuestras generaciones, para que sepáis que yo soy Jehová que os santifico.14 Así que guardaréis el día de reposo, porque santo es a vosotros[…]16 Guardarán, pues, el día de reposo los hijos de Israel, celebrándolo por sus generaciones por pacto perpetuo.17 Señal es para siempre entre mí y los hijos de Israel; porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, y en el séptimo día cesó y reposó.

Si como ramas del olivo silvestre hemos sido injertados en el buen olivo, no podemos seguir las costumbres paganas y cometer el mismo error que cometió Israel cuando profanó los sábados y los demás días de reposo (Levíticos 23) (Romanos 11.24) celebrando las fiestas paganas y las tradiciones de hombres que El Eterno les ordenó específicamente no celebrar. En Levítico 18.30 leemos: “Guardad, pues, mi ordenanza, no haciendo las costumbres abominables que practicaron antes de vosotros, y no os contaminéis en ellas. Yo Yáhue vuestro Dios.”

Las Fiestas Santas han sido establecidas como estatuto perpetuo, y se seguirán celebrando en el milenio como se lee en Zacarías 14.16: “Y todos los que sobrevivieren de las naciones que vinieron contra Jerusalén, subirán de año en año para adorar al Rey, a Jehová de los ejércitos, y a celebrar la Fiesta de los Tabernáculos.”

La Fiesta de Tabernáculos representa el Milenio o Reino de Dios venido. En esta fiesta se hacen enramadas. Cuando los apóstoles tuvieron la visión del Reino venido se espantaron porque no entendieron que era una visión del futuro (Mateo 16.28 / 17.1-4) (Lucas 9.28-36) Por esta razón se ofrecieron a hacer las enramadas. Leamos Marcos 9.1-6 “También les dijo: De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte hasta que hayan visto el reino de Dios venido con poder. 2 Seis días después, Yashúa (Jesús) tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan, y los llevó aparte solos a un monte alto; y se transfiguró delante de ellos. 3 Y sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, como la nieve, tanto que ningún lavador en la tierra los puede hacer tan blancos. 4 Y les apareció Elías con Moisés, que hablaban con Yashúa (Jesús). 5 Entonces Pedro dijo a Yashúa (Jesús): Maestro, bueno es para nosotros que estemos aquí; y hagamos tres enramadas, una para ti, otra para Moisés, y otra para Elías. 6 Porque no sabía lo que hablaba, pues estaban espantados.”

Si el Señor guardó la Fiestas Santas en sus tiempos, ¿por qué usted no lo haría? Estas celebraciones son las sombras proféticas que alumbran nuestro camino. Si usted las rechaza, no diga que conoce al Señor.

Si realmente usted no quiere vagar por el desierto de la religiosidad, lo instamos a vivir como el Señor manda. Que esta Pascua sea el momento de quiebre en su vida: desde ahora usted puede comenzar a vivir como Santo del Señor. Pésaj (la Pascua) representa el arrepentimiento y el perdón de sus pecados personales; es el momento del cambio de su vida. Tenga presente las siguientes escrituras:

Malaquías 4.5-6: He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Yáhue, grande y terrible. 6 El hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición.”

Marcos 9.12: Respondiendo él, les dijo: Elías a la verdad vendrá primero, y restaurará todas las cosas; ¿y cómo está escrito del Hijo del Hombre, que padezca mucho y sea tenido en nada?”

Lucas 1.16-17: Y hará que muchos de los hijos de Israel se conviertan al Señor Dios de ellos. 17 E irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto.”

El hombre ha rechazado a Dios y a su Palabra. La religiosidad ha permitido a las iglesias “cristianas” celebrar fiestas paganas sin ningún reparo y enseñar como doctrinas mandamientos de hombre, cuyos frutos vemos plasmados incluso dentro de estas mismas denominaciones: adulterios y toda clase de inmundicia sexual (matrimonio con divorciadas, promiscuidad, conductas sexuales inapropiadas como el exhibicionismo, homosexualidad, lesbianismo, travestis, pedofilia, zoofilia, necrofilia, etc.); la mentira, la violencia extrema, los robos, los homicidios, la destrucción; la ejecución por tortura, quema y/o descuartizamiento de inocentes (aborto); la injusticia, persecución y asesinato de cristianos; el alcoholismo, la drogadicción, etc. Por estas causas la Tierra será devastada.

Queda muy poco tiempo. La mayor parte de la humanidad no se arrepentirá de su maldad, pero usted no tiene porqué seguir la corriente de este mundo: si se arrepiente de corazón de su maldad y acepta a Yashúa de Nazaret como su Salvador personal para vivir en santidad, entonces será salvo de esta perversa generación.

Dando todo honor y toda honra a nuestro Rey de reyes y Señor de señores, Yashúa de Nazaret, nos despedimos orando por usted y los suyos, para que vuestro amor abunde aún más y más en ciencia y en todo conocimiento, para que aprobéis lo mejor, a fin de que seáis sinceros e irreprensibles para el día de Cristo, llenos de frutos de justicia que son por medio de Jesucristo, para gloria y alabanza del Señor y que la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guarde vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Yashúa (Jesús) (Filipenses 1.9-11/ 4.7)

Juan19-19 opcion5

¿Por qué los principales sacerdotes judíos dijeron a Pilato “No escribas: REY DE LOS JUDÍOS; sino, QUE ÉL DIJO: SOY REY DE LOS JUDÍOS”? (Juan 19.19-22).

La razón la encontramos en el acróstico que forman las palabras en hebreo (יהוה; YHWH: Yáhue)

י => (Y); ( ע ) ( ו ) ( שׁ ) ( י ) (YASHÚA)

ה => (H); (י) (ר) (צ) (נ) (ה)  (EL NAZARENO)

ו => (W); (ך) (לָ) (מ) (ה) (ו) (Y  EL  REY)

ה => (H); (ם) (י) (ד) (ו) (ה) (י) (ה) (LOS JUDÍOS)

Esto lo leemos en Juan 19.19-22: “Escribió también Pilato un título, que puso sobre la cruz, el cual decía: JESÚS NAZARENO, REY DE LOS JUDÍOS. 20 Y muchos de los judíos leyeron este título; porque el lugar donde Jesús fue crucificado estaba cerca de la ciudad, y el título estaba escrito en hebreo, en griego y en latín. 21 Dijeron a Pilato los principales sacerdotes de los judíos: No escribas: REY DE LOS JUDÍOS; sino, QUE ÉL DIJO: SOY REY DE LOS JUDÍOS. 22 Respondió Pilato: Lo que he escrito, he escrito.”

Bendiciones.

Bibliografía: Biblia principal: Reina Valera 1960, v. Dios habla hoy 1966, Interlineal Griego español de Francisco Lacueva, Interlineal hebreo español de Ricardo Cerni, Biblioteca electrónica Libronix. Vine, W. 2000, c1999. Vine diccionario expositivo de palabras del Antiguo y del Nuevo Testamento exhaustivo (electronic ed.). Editorial Caribe: Nashville.

 

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