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Vigencia de la ley

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Pregunta: ¿Para qué fue dada la ley?

 

Respuesta: Lo que La Comunidad de la Biblia entiende hasta el momento es lo siguiente: Cuando Adán desobedece y no cumple con lo que Dios le mandó, Adán y su familia son expulsados del Paraíso y desde entonces el pecado comienza a multiplicarse hasta llegar al punto en que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal: Una sociedad sin Dios ni Ley, muy parecida a la actual (Génesis 6.5). El camino del pecado escogido por esa sociedad termina con el diluvio universal, donde solamente ocho personas son libradas de la paga del pecado. Después aparece Abram, que cree a Jehová y le es contado por justicia, convirtiéndose en padre de multitudes (Abraham) de la cual sólo un remanente en el tiempo se ha mantenido fiel al Señor.

Israel nos ha dejado tristes ejemplos de cómo desobedecer y desafiar al Eterno Dios, mezclándose con los pueblos paganos y siguiendo sus costumbres, prontamente se olvidaban del Dios Vivo y se volvían practicantes de sus abominables idolatrías y fornicaciones.

Hoy en día las religiones han seguido un camino semejante al de Israel y se han visto influenciadas por doctrinas de hombre; por ejemplo, en el año 321 d.C. el Emperador romano Constantino, no mucho después del reconocimiento del “cristianismo”, ordenó que los tribunales de justicia obligaran a los moradores de la ciudad y artesanos a reposar “en el venerable día al Sol” (domingo): desde entonces la gran ramera y la mayoría de las iglesias que nacen de ella mantienen como doctrina este mandamiento de hombre. Esto ocurrió como estaba profetizado en Daniel 7.25, que la cuarta bestia (Imperio Romano) diferente a todos los reinos de la tierra, intentaría cambiar los tiempos y la ley; cosa que es imposible pues Dios Santificó el día de Reposo antes de dar la ley a Moisés. El sábado es un Tiempo Santo apartado por Dios para los que en espíritu y en verdad aman al Señor. También es una señal perpetua para Israel (Éxodo 31.12-28). Recuerde que los gentiles, al aceptar el sacrificio de Cristo, siendo olivos silvestres, son injertados en el olivo de Dios y se hacen partícipes de la raíz y de la savia del olivo auténtico, por lo tanto es poco probable que la rama silvestre alimente a la raíz, más bien el injerto debe alimentarse de la raíz original. Si realmente hemos recibido el Espíritu de Dios, Él nos debiera indicar claramente cuál es el día del Señor, santificado y apartado para Él, un día de bendición, de alegría y gozo.

Volviendo al tema, después de Abraham, 430 años más tarde, se introduce la Ley que fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniese la simiente (Cristo) a quien fue hecha la promesa. La ley mostró el pecado en su dimensión real y cuando el pecado abundó, el pecado reinó para muerte, porque la paga del pecado es muerte, y todo aquel que comete pecado, infringe también la ley, pues el pecado es infracción de la ley (Romanos 5.19/6.5) (1 Juan 3.4) (Gálatas 3.19-20). Tenga presente que de toda la palabra del Eterno, lo único que fue escrito por el propio dedo de Jehová, fueron los 10 Mandamientos (La Ley). Dios nos bendijo con este misericordioso acto de Amor de poner en forma escrita los principios que gobiernan el universo para beneficio de toda la humanidad. David, varón conforme al corazón del Señor, llegó a expresar: “¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación.” El sabía que: “La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma;” y que el testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo. (Salmos 19.7)(Salmo119.97).

            Repasemos el antiguo pacto: Deuteronomio 4.13 “Y él os anunció su pacto, el cual os mandó poner por obra; los diez mandamientos, y los escribió en dos tablas de piedra. El poner por obra los diez mandamientos escritos en piedra, tenía bendiciones materiales. Pero el nuevo pacto es distinto: Jeremías 31.33 “Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo.” El Nuevo Pacto es muy distinto pues se requiere de hombres con un limpio corazón, corazón que sólo obtenemos al aceptar la Preciosa Sangre de nuestro Santo Señor; sólo en esta condición la ley del Señor pasará de la fría piedra a la mente y corazón de cada hijo que realmente ha nacido de nuevo y, como nueva criatura, entiende y disfruta el hacer la voluntad de Dios.

            Pero hay indoctos e inconstantes que tuercen las escrituras. La mayoría de estos necios reconocen como vigentes 6 ó 7 mandamientos sin problema; su mayor conflicto es con: el mandamiento (idolatría), el mandamiento (Sábado) y el mandamiento (fornicación), y tienen el descaro de acusar de legalistas a los que tratamos de guardar todos los mandamientos de Dios. ¿Pero qué dice el apóstol Pablo acerca de la Ley? leamos Gálatas 3.21: “¿Luego la ley es contraria a las promesas de Dios? En ninguna manera; porque si la ley dada pudiera vivificar, la justicia fuera verdaderamente por la ley.” El Señor es muy claro en esto, pasemos a: Mateo 5.18-19 “Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido. 19 De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos.” En Mateo 24, el Señor advierte que se harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos. Para prevenirnos del engaño monumental que habrá en este último tiempo nos da una señal muy clara que el diablo no puede esconder, esta señal es: que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido. Como usted se podrá haber dado cuenta, el cielo y la tierra no han pasado, por lo tanto ni una jota ni una tilde de la ley ha pasado. Es muy importante entender que la ley no fue dada para el justo, sino para los transgresores y desobedientes, para los impíos y pecadores, para los irreverentes y profanos, para los parricidas y matricidas, para los homicidas (1 Timoteo 1.9) La ley debe servir para mostrar el pecado, para que los no conversos tengan un parámetro y puedan medir su error; la Ley de Dios debe servir de tutor para los que están muertos en sus faltas, para que puedan ver su maldad y se puedan arrepentir de corazón, para que puedan dimensionar y valorar realmente el sacrificio del Señor Jesús. (Gálatas 3.24)

            Si hay personas que no saben discernir entre su mano derecha y su mano izquierda, que se comportan como animales y que no saben identificar el pecado ¿De qué se van a arrepentir? Es como pedirle a un perro que se avergüence de sus fornicaciones o pedirle a la perra que no abandone a su suerte a las crías en el jardín. El no tomar en serio la palabra de Dios tal vez sea la razón de tanta avaricia, idolatría, fornicación, hipocresía, rapiña, violencia, etc. que no sólo se ve en nuestra actual sociedad, sino también en muchas denominaciones “cristianas”.

            Pero el Señor nos advierte que: si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos (Mateo 5:20). Si los escribas y fariseos no pudieron guardar la ley ¿Cómo el Señor nos pide a nosotros que abundemos más en la justicia que ellos? ¡Porque ellos no tenían el Espíritu Santo! La Ley para ellos era una meta imposible de alcanzar por su mal corazón. Sin embargo para nosotros, los que conocemos al Señor, los que tenemos el Espíritu de Dios, los que no vivimos según los deseos de la carne, el guardar la ley del Señor es lo mínimo que podemos hacer, es decir, debemos deleitarnos en la ley de Dios. Recuerde que la ley es espiritual; (Romanos 7:14) y si tiene problemas con la Ley de Dios, es porque verdaderamente usted no ama al Señor. Pasemos a 1 Juan 5:2-3 “En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios, y guardamos sus mandamientos. 3Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos.” 1 Juan 2.3-6 “Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos. 4 El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él; 5 pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él. 6 El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo.” Si usted tiene problemas para obedecer a Dios, le advierto, empiece a velar, porque nuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a rebeldes a quien devorar (1 Pedro 5:8). Recuerde que no todos somos hermanos, tenga presente Romanos 8:9 “Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Él.”

      Si usted es de Cristo, entonces podrá entender que lo mínimo que puede hacer es guardar la Ley. Leamos Mateo 5.20: “Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.”

Leer: Los 10 mandamientos en el nuevo pacto

 

Para finalizar le recordamos algunos versículos:

1 Corintios 7.19 “La circuncisión nada es, y la incircuncisión  nada es, sino el guardar los mandamientos de Dios.”

Romanos 6.1-5 ¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? 2En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él? 3 ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? 4 Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva. 5 Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección;”

Romanos 6.14-15 “Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia. 15¿Qué, pues? ¿Pecaremos, porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? En ninguna manera.”

Hebreos 5.14 “pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.”

Santigo1.22 “Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.”

Romanos 2.13 “porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados.”

Juan 14.21 El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él.”

Hebreos 10.26-29Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, 27 sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. 28 El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente. 29 ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia?”

Hebreos 10.30 Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo. 31¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!”

 

Esperamos que nuestra respuesta le haya servido para tener un mayor entendimiento y también haber sido de bendición para usted y los que le rodean. Que la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guarde su corazón y pensamiento en Cristo Jesús.

Bendiciones.

 

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